Soluciones: ajustarse a las necesidades y condiciones de cada área de cobertura, fiscalizar transporte informal, utilizar microbuses, mejorar condiciones de vías y paradas.
Bol. 04-2026. Las regiones rurales Huetar Norte, Chorotega, Brunca y Atlántica son las más afectadas por el abandono de rutas de bus, debido a su alta dependencia al transporte público, dispersión territorial y menor disponibilidad de otras alternativas para garantizar la movilidad.
La situación más grave es para personas usuarias de 23 rutas de autobús que no tienen ningún otro servicio de bús que al menos compartan una parte del recorrido con la ruta abandonada. Estas rutas se concentran en las regiones Huetar Norte y Chorotega.
Estas son las principales conclusiones del estudio que realizó la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (ARESEP) para caracterizar 99 rutas de bus en estado de abandono. Para realizar este estudio se consultaron a más de 3.000 usuarios en las propias comunidades, lo que permitió determinar las causas del abandono y perfilar las acciones para promover el transporte público.
La afectación económica por la falta de transporte público es transversal en todas las regiones: afecta la movilidad laboral, el comercio local y la articulación productiva; sin embargo, la severidad del impacto depende directamente de la estructura económica regional (agro, turismo, servicios).
Superar esta problemática requiere un abordaje integral que va desde el fortalecimiento de la infraestructura vial y paradas, el diseño de modalidades operativas adaptadas a la realidad rural, y el restablecimiento de un servicio formal confiable que responda a las necesidades reales de movilidad en cada región. Las personas usuarias afectadas por el abandono de rutas en sus comunidades indican que los medios de transporte alternativos al autobús son carros (32%), motocicletas (23%) y transporte informal (17%). Entre los principales motivos de viaje están: compras (65%), salud (53%) y trámites varios (40%).
Resultados por región:
Región Huetar Norte presenta el impacto más severo ya que combina comunidades muy dispersas, una economía agropecuaria dependiente del transporte, población migrante y limitada oferta de rutas alternativas. Esto genera mayor aislamiento social y productivo cuando una ruta se abandona. Los usuarios señalan que las rutas tenían horarios inadecuados cuando estaban en operación.
Región Brunca enfrenta un impacto igualmente alto, amplificado por su topografía montañosa, caminos vulnerables a deslizamientos y altos índices de pobreza. La interrupción del transporte público limita significativamente el acceso a servicios esenciales, especialmente salud y educación. Los usuarios señalan una alta incidencia del transporte informal que afectó la demanda de las rutas cuando estaban en operación.
Región Huetar Atlántica también sufre consecuencias considerables, debido a la vulnerabilidad del clima adverso, zonas indígenas con alta dependencia del autobús y fuerte necesidad de conexión con centros urbanos para actividades económicas (principalmente piña, banano y servicios). Los usuarios señalan una alta incidencia del transporte informal que representa el 44% de los modos alternativos de movilidad en esta región.
Región Chorotega experimenta un impacto alto, especialmente vinculado al turismo y la movilidad laboral. Aunque existen centros urbanos más consolidados, las comunidades costeras y rurales quedan rápidamente afectadas cuando las rutas se abandonan y se agrava por vías cantonales muy deterioradas limitando la movilidad en la zona.
Región Pacífico Central presenta un impacto moderado, pero significativo en áreas turísticas como Jacó, Quepos y Parrita. La falta de rutas en operación limita la movilidad de trabajadores del sector turístico y reduce la accesibilidad hacia centros urbanos y playas.
Región Central es la menos afectada pues cuenta con una alta densidad de rutas, mayor conectividad y múltiples alternativas de transporte formal. En esta región, los efectos se relacionan más con la calidad del servicio que con el acceso básico a la movilidad.
El estudio concluye que “la falta de rutas de autobús profundiza las brechas socioeconómicas, al limitar el acceso a educación, salud, empleo y servicios públicos. Las regiones con Índice de Desarrollo Social (IDS) más bajos terminan acumulando mayores rezagos, perpetuando círculos de desigualdad territorial”.
Recomendaciones:
Incorporar esquemas de transporte adaptados por tipo de territorio con planes diferenciados en cada región, ajustando frecuencias, unidades y tarifas según el perfil territorial e integrando trasporte público con el desarrollo regional.
Establecer rutas para servicios de baja demanda o microbuses en horarios claves ya que muchas de las rutas tienen una población pequeña que necesita movilizarse.
Garantizar conectividad con servicios esenciales: hospitales, EBAIS, centros educativos y centros administrativos; establecer servicios complementarios en horarios de mayor demanda estudiantil y laboral y promover el transporte público integrado con redes de bicicletas, taxis autorizados y paradas estratégicas.
Mejorar la infraestructura vial en rutas que presentan vulnerabilidades priorizando el mantenimiento de caminos afectados por inundaciones, deslizamientos o erosión.
Establecer procesos participativos donde se analicen temas de movilidad regional para seguimiento de problemas y propuestas, esto se puede implementar como parte de la elaboración del Plan de Desarrollo de Conservación Vial Cantonal.
A partir de los resultados anteriores, la ARESEP realizará una serie de actividades de divulgación de los resultados, incluyendo talleres de análisis para la definición de acciones interinstitucionales aplicables a cada caso con el MOPT-CTP y las comunidades afectadas.
Paolo Varela, Intendente de Transporte a.i., ARESEP